viernes 16 de diciembre de 2011

El sensible inimputable

Nos escribe nuestra co-progenitora, la mujer que queremos tanto, con las últimas novedades del adolescente cuya filiación no viene al caso:

"Hijoto pasó por la oficina, quería buscar plata para comprarle flores a Julia [su "niñera" desde los tres meses]. Cuando estaba sentado se acordó que algún día se quería hacer un arito, le dije si quería hacerlo ahora, y después de algunas vueltas decidimos ir a la galería bond street. Bizarro el mundo tatoo profesionalizado. todo descartable, mucho pervinox, acero quirúrgico, consentimiento informado. Lleno de señores enormes que se tatuaban el cuello conteniendo las lágrimas, ahí estaba hijoto pálido pero aguantador. Y salimos con su arito nuevo y una tarjetita con instrucciones de cuidado, obviamente impresa en cartulina negra. Compramos las flores y se volvió a casa en el 39 con el ramito en la mano y el arito en la oreja. Qué simpático."

6 comentarios:

Anónimo dijo...

y un fasito en la boca no?

simpática y puntual dijo...

¿en qué momento fue que hijoto pasó de ser "el niñito cuya filiación no viene al caso" al "adolescente cuya filiación no viene al caso"?

Tommy Barban dijo...

SyP: cuando dejó de darme bola incondicional.

Tête de P. dijo...

Bien por las flores... un caballero Barban (h).

Lo del aro, en fin...

Amitiés

simpática y puntual dijo...

¡tête!

Peny Vulva dijo...

Nuestro primogénito, Octavio, paso por todos esos requisitos; hasta lo hablamos con un terapeuta el día que eligió su primer piercing. Hoy tiene 4, además de un tatoo.
Gregorio, el segundo, se hizo colocar el arito con un amigo quien le agujereó la oreja sin más ni más...(sin consentimiento, sin preguntar, sin, sin, sin...)