El ingrediente esencial del matrimonio perdurable no es el amor. Tampoco el compañerismo, la tolerancia, el deseo, la empatía, el sentido de humor, la fidelidad, el respeto, o la ideología. Para nada. La cualidad indispensable del matrimonio longevo es: la distracción. Por lo menos distracción en el grado que nos aquejó el sábado pasado cuando
la mujer que queremos tanto interrumpió nuestra lectura de las últimas medidas cambiarias para comentar que, justamente, andaba con ganas de cambiar "los muebles de la cocina", y, distraidos, le contestamos:
"Claro, cuando quieras."
Sin "muebles"
8 comentarios:
No parece afectar el morfi... se ve el aparato cocina para hacer unos buenos churrascos!
siempre me sorprendió la mugre que convive con nosotros y sólo nos damos cuenta cuando sacamos las cosas.
la distraccion!!! era eso! como no me di cuenta antes!
espero una invitación Mary Poppins tomando el té cerca del techo-
como buenos kirchneristas promedio, Barban y Leti pueden cambiar los muebles Johnson de la cocina una vez por año.
Nestor Cumple, Cristina dignifica.
M:
Con todo respeto Barban, hasta yo -que soy una perfecta desconocida- sabía que su mujer estaba obsesionada por cambiar los muebles de la cocina... Yo necesito urgente hacer lo mismo en mía cocina: ¿su mujer no vendría a ayudarme? ¿O por lo menos me pasa los datos del arquitecto o la mano de obra?
Si querés distraerte, ¿porqué no te buscás un negro que te rompa bien el culo?
Lo que precisás es un piel marrón que te llene el culo bien de leche, y dejarte de coquetear con la militancia de las pelotas, viejo forro.
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